PALABRAS,SILENCIOS,AMORES, COMBATES, TRIUNFOS Y DERROTAS, NOSTALGIAS, AUSENCIAS.
DE FLORES Y BALAS COMO LA VIDA.

jueves, 21 de marzo de 2019

Bocetos de la existencia





Esperas.

Una carreta cargada de horizonte a orillas del camino
un camino con las huellas gastadas rodando entre zumbidos.

Transito.

El ave que florece cielos y canta su arcoíris
un cielo con alas tejidas de sol y trenzas de vientos.

Memoria.

Una vida que entre líneas palpita su certeza
Un poema que guarda en sus venas lo que recuerda.

Permanencia.

La poesía sabe quedarse en todos los lugares
aquellos de donde un día partimos.




Poema de Andrés Castillo


lunes, 18 de marzo de 2019

De tu amor al mío

A Carmen:



Me dio la vida
el amor al arte
a los ratos compartidos.

Me dio la vida
y la suya,
es madre.

Madre
si mi corazón late
es porque de ti
aprendió el canto
de tu amor al mío.

sábado, 16 de marzo de 2019

Botiquín de primeros auxilios




Abrazo para las heridas
Lápiz y papel para dejar un poema bajo la almohada, alivia los insomnios.
Una sonrisa por si hay tristezas.
Besos de todas las pasiones.
Recuerda memorizar: los cuentos más queridos y tus canciones.
Olvido para los rencores.
Un libro, una idea, un camino.
Puedes hacer tu mochila tejida de amor, ternura y bendiciones.




Escrito de Andrés Castillo

jueves, 14 de marzo de 2019

Soledades



La soledad se hace visible con su daga y comparsa,
cuando comprendes
que nada a tu alrededor tiene sentido
sin los amores que nos faltan.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Florescencia


Para Amanda



Estás siempre en el centro de mi poesía,
en el silencio que florece cuando aún no escribo
cuando apenas una brisa delgada
canta su querencia enamorada
y agita el ala de la idea
                        y algo vive en mi
sin que tenga nombre el poema
                        que invita a nacer.



Poema de Andrés Castillo

miércoles, 21 de noviembre de 2018

De sombras y nostalgias



“…pues que la vida es tan corta, soñemos, alma, soñemos.”

                                                     Pedro Calderón de la Barca




Hoy fui a la universidad
y como suele pasar
me resulta obligado pensar en ti,
es como si en la quietud de la hierba
las raíces de nuestro tiempo
se hubiesen quedado resguardando el paso de todos estos años.

Y pensé en las tardes de besos
en el tiempo detenido bajo la mirada del ¡te quiero!

Había poco bullicio, todo está cambiado,
por más que yo intenté salvar con la mirada
ninguna muchacha era tan bonita como tú en aquellos días,
ninguna tenía el color de tus Jeans
cielo inquieto de azules gastados
ni les hacía bailar la silueta
con la que se enamoraban los altos chaguaramos
de camino al comedor por la ruta de la escuela.

La vieja universidad parece cansada,
como si ya no soportara el tiempo del saber,
las huellas de los odios, el olvido a la grandeza
que tuvo en otros días,
la creación de Villanueva se ha cubierto de ramas caídas,
de soles agrestes y mañanas heridas.

Ahora, sentado en los bancos viejos de verde madera
un grupo de muchachos pasan gritando sus consignas,
hoy es día del estudiante universitario,
cosas de la vida, me tocó ir a la universidad otra vez
            este día.

Y mientras me tomo un café
que conserva intacto el sabor a los dioses
de aquellas frías mañanas,
pienso en ti ¡amada!
            y vuelvo a ser Otelo o Clarín
Segismundo, Don Juan de provincia
             canción prometida
y no dejo que nadie se acerque
y me embeleso mirando
la brillantez de tu pelo con su tono de sutil canela,
y tu mirada de novia del antiguo tiempo
cual siglo de oro español.

Aquí no estás, pero en mi boca cada sorbo
te trae sagrada, feliz, otra vez ¡mi amada!

Yo no venzo la nostalgia
y esta vieja casa tampoco sus sombras.



Poema de Andrés Castillo

lunes, 19 de noviembre de 2018

Al olvido de la tierra

                 A Paraguaná           



No culpo al humo
ni al fuego
de todas tus tristezas
ni a la arisca nube
ni a la tierra seca.

La corrosión del tiempo
plantó banderas
sobre tus casas
y sus hombres.

Fuimos nosotros
quienes olvidamos
el mar en calma
tu cielo de estrellas
y nos dispersamos
bajo la luna llena.

Al final de todo grito
quedará el mar
y el viento libre
gallardos otra vez
como al principio.



Poema de: Andrés Castillo